LLANTO Y CÓLICOS · 5 MIN DE LECTURA

Cólicos y llanto del bebé: qué sabemos y cuándo consultar

Algunas tardes el llanto no para aunque ya comió, tiene el pañal limpio y lo has mecido mil veces. Qué se sabe de los cólicos, qué suele ayudar y cuándo consultar.

Equipo My Baby Nana ·

Ilustración de una madre calmando a su bebé en brazos junto a la ventana al atardecer

Hay tardes en que el llanto no para. Ya comió, tiene el pañal limpio, lo has mecido y le has cantado, y sigue llorando. Pocas cosas cansan tanto. Esta guía repasa lo que se sabe de los cólicos, lo que suele ayudar y las señales que indican que el llanto necesita una consulta médica.

Cuánto llora un bebé

Llorar es su forma principal de comunicarse: hambre, sueño, un pañal mojado, calor, frío o ganas de brazos. Además, en casi todos los bebés el llanto aumenta durante las primeras semanas, llega a su punto más alto alrededor del segundo mes y después va bajando, en general hacia los 3 o 4 meses.

Saber esto no hace que el llanto canse menos, pero ayuda a entender que un aumento en esas semanas suele ser parte del desarrollo normal.

Qué son los cólicos del lactante

Se llama cólico al llanto intenso y prolongado, sin causa aparente, en un bebé que por lo demás está sano, come bien y aumenta de peso. La definición clásica habla de más de tres horas de llanto al día, más de tres días por semana, durante más de tres semanas. Suele empezar en las primeras semanas, muchas veces a la misma hora de la tarde o de la noche, y desaparece antes de los 5 meses.

No se conoce una causa única. Se han estudiado los gases, la inmadurez del intestino y la del sistema nervioso, entre otras explicaciones, sin una respuesta definitiva. Tampoco hay pruebas de que lo cause algo que hayas hecho.

Cólico no es un diagnóstico que puedas ponerle tú en casa. Para llamarlo así, tu pediatra tiene que revisar a tu bebé y descartar que el llanto tenga otra causa.

Primero, revisa lo básico

Antes de pensar en cólicos, descarta lo más sencillo:

  • Hambre, aunque haya comido hace poco.
  • Un pañal sucio o mojado.
  • Calor o frío. En Panamá, el exceso de ropa es más frecuente que el frío.
  • Gases después de la toma: ayúdale a eructar.
  • Ropa que le aprieta o una etiqueta que le roza.
  • Un pelo enredado en un dedo de la mano o del pie, que puede cortar la circulación y doler mucho.
  • Cansancio: un bebé que lleva mucho rato despierto suele llorar más y dormirse peor.

Si además del llanto notas fiebre u otro síntoma, lee la sección de señales de alarma más abajo.

Qué suele ayudar a calmarlo

No existe un truco que funcione siempre, y lo que sirve un día puede no servir al siguiente. Prueba con calma, de una cosa en una:

  • Contacto: en brazos, piel con piel o en un portabebés, con su cara siempre visible.
  • Movimiento suave y rítmico: mecerlo, pasearlo por la casa o salir a caminar.
  • Un sonido constante, como un «shhh» largo o ruido blanco a volumen bajo y lejos de su cabeza.
  • Menos estímulos: luz tenue, un cuarto tranquilo, menos visitas y menos brazos distintos.
  • Envolverlo en una manta ligera, siempre boca arriba y con espacio para mover las caderas. Deja de envolverlo cuando empiece a intentar darse la vuelta.
  • Un baño tibio o un masaje suave, si a tu bebé le gustan.
  • El chupete, si lo usa.

No le des gotas, tés, infusiones, agua con azúcar ni remedios caseros sin que tu pediatra te lo indique. Tampoco cambies de fórmula por tu cuenta. Si le das pecho y sospechas que algo de lo que comes le afecta, coméntalo con tu pediatra antes de hacer dietas estrictas.

Cuando sientes que no puedes más

Escuchar llorar a tu bebé durante horas agota a cualquiera, y sentir frustración es normal. Si notas que estás perdiendo la calma:

  1. Acuesta a tu bebé boca arriba en su cuna, que es un lugar seguro.
  2. Sal de la habitación unos minutos, respira y toma agua.
  3. Pide ayuda: tu pareja, un familiar o alguien de confianza puede relevarte un rato.
  4. Vuelve a ver cómo está cada pocos minutos.

Nunca sacudas a un bebé. Sacudirlo, aunque sea unos segundos, puede causarle lesiones cerebrales graves o la muerte. Dejarlo llorar un rato en su cuna mientras recuperas la calma es mucho más seguro que seguir cuando ya no puedes.

Turnarte con otra persona adulta y dormir cuando puedas te ayuda a sostener estas semanas. Si el cansancio o la tristeza no se van, díselo a tu médico.

Señales de alarma: cuándo el llanto no es cólico

Busca atención médica pronto si el llanto viene con

  • Fiebre de 38 °C o más en un bebé menor de 3 meses: en ese caso, consulta de inmediato.
  • Vómitos repetidos, en chorro o de color verde.
  • Sangre en las heces, o diarrea.
  • Rechazo de las tomas, o muchos menos pañales mojados.
  • Un llanto distinto al habitual: muy agudo, débil o como de dolor.
  • Decaimiento, poca reacción o dificultad para despertarlo.
  • Dificultad para respirar, o piel morada o muy pálida.
  • La fontanela, la parte blanda de la cabeza, abultada.
  • Un golpe o una caída reciente.

Si tiene dificultad para respirar, no responde o está muy decaído, acude a urgencias o llama al 911.

Coméntale también a tu pediatra, sin urgencia, si el llanto no mejora después de los 3 o 4 meses, si no aumenta bien de peso o si necesitas que alguien revise a tu bebé para tu tranquilidad. Pedir una consulta por eso también está bien.

Qué anotar para la consulta

Llevar algunos datos ayuda a tu pediatra a entender el llanto y a descartar otras causas. En la guía sobre qué anotar de tomas, pañales y sueño contamos cómo registrar sin que se convierta en otra tarea. Y si el llanto aparece sobre todo a la hora de dormir, repasa también las pautas de sueño seguro.

Para contarle a tu pediatra

  • A qué hora empiezan y terminan los episodios de llanto, más o menos.
  • Qué lo calma y qué no.
  • Cómo fueron sus tomas y sus pañales esos días.
  • Si hubo fiebre, vómitos u otro síntoma.
  • Qué has probado ya.

Con My Baby Nana puedes registrar tomas, pañales y siestas con tu voz y añadir notas cuando aparece el llanto, para ver en la semana si hay un patrón y contárselo a tu pediatra.